domingo, 8 de noviembre de 2009

LIGA JORNADA 10 EN EL CAMP NOU
La 'cara B' del Barça también funciona
Con Messi, Iniesta, Xavi y Alves en el banquillo, golea al Mallorca 4-2
Pedro, con dos tantos más, abrió el camino del triunfo
Ibrahimovic volvió a ser el mejor de los suyos
Actualizado domingo 08/11/2009 00:00 (CET)

FRANCISCO CABEZAS
BARCELONA.- Sobrevivió el Barcelona a la adulteración del equipo impuesta por Guardiola para dejar atrás los tiempos difíciles. También a un partido desagradable a rabiar, condicionado por el fuerte viento que azotó con saña el Camp Nou y ante un rival tan correcto como el Mallorca de Manzano. Se les exigía a los azulgrana una reacción contundente tras los fiascos de Pamplona y Kazán. No fue tal, ni mucho menos. Pero suficiente como para sostenerse en lo más alto de la tabla clasificatoria y asegurarse unos días de cierta calma, al menos hasta que se reanude la competición dentro de dos semanas. [Estadísticas: 4-1] [Álbum]
Y eso que el técnico azulgrana se había esmerado en agitar el ambiente al desnaturalizar al Barcelona. Lo hizo a partir de una alineación tan revolucionaria como inverosímil. Xavi, Iniesta Messi o Dani Alves, futbolistas todos ellos indispensables a la hora de configurar la personalidad del equipo, se quedaron en el banquillo de inicio. Por un día, la clase y el toque dieron paso al músculo y la fibra, con un centro del campo (Sergio Busquets, Touré y Keita) más preparado para entorpecer el juego que para acelerarlo.
Se le debe exigir a un entrenador que sea intervencionista cuando la maquinaria que maneja se atasca de mala manera. Yel Barcelona, exceptuando su exhibición ante el Zaragoza, llevaba semanas mirándose al ombligo en busca de la felicidad perdida. Pero una cosa es airear el once con un par o tres de cambios que alivien el cansancio mental y físico acumulado, y otra bien distinta es voltear el equipo de golpe hasta desfigurarlo.
Sobre todo, porque el Barcelona jugó uno de los partidos más flojos de las dos últimas temporadas, con los futbolistas incapaces de ofrecerse a partir del centro del campo, y dando pie a que el juego fuera lento y soporífero. La entrada en la reanudación de Messi, Xavi e Iniesta animó algo un encuentro para olvidar y que a punto estuvo a punto de cobrarse la lesión de Ibrahimovic, que salió magullado después de forzarle un penalti a Martí en el segundo acto –Messi ajusticiaría a Aouate por cuarta vez–.
Se vio incapaz el Mallorca de sacar algo de provecho del Camp Nou. Pecó Manzano de conservador en su alineación inicial al optar por bandas de corte defensivo –Julio Álvarez y Castro cedieron sus puestos a Varela y Tuni– y dejar solo en punta a Webó. Por ahora, el técnico bermellón sigue sin encontrar la fórmula para igualar el soberbio rendimiento que alcanza en casa en los encuentros que disputa lejos del Ono Estadi. A domicilio, el Mallorca tan sólo ha sido capaz de arrancar dos puntos.
Y eso que el equipo de Manzano completó una primera media hora más que interesante. De hecho, apenas le bastaron ocho minutos para igualar el tanto inaugural de Pedro. A punto estuvo de lograrlo Webó, que erró en su duelo al sol con Valdés. Quien no fallaría sería Nunes, solo en el segundo palo tras el saque de un córner y después de que un atolondrado Piqué peinara hacia atrás el balón. El Mallorca ya no volvería a dar señales de peligro hasta el ocaso, cuando Keita alivió la goleada tras un fallo de Abidal.
El viento, protagonista
Fue un día propicio para los errores, que se multiplicaron ante el implacable acoso del viento. Poca cosa para Ibrahimovic, una vez más el mejor jugador azulgrana sobre el césped. Su repertorio técnico parece no tener fin, y ayer volvió a exhibir detalles de auténtico genio. Su asistencia de tacón a Pedro después de pisar el balón y ante la presencia de tres rivales resultó orgásmica. Pedro, que ya se veía venir la genialidad del sueco, definió a lo grande ante la salida de Aouate.
El rendimiento del extremo canario está siendo una de las pocas sorpresas agradables de este inicio de campeonato azulgrana. No es un futbolista que desequilibre en la banda, tampoco aporta demasiadas asistencias y su participación en el juego es más que esporádica. Pero su instinto goleador le hace ser indispensable. Alargó Pedro su estado de gracia con un segundo tanto –esta vez tras una triple parada de Aouate–, y ya suma los mismos goles que Ibrahimovic (ocho) en todas las competiciones.
Ya no podría levantarse el Mallorca ante su segunda desventaja de la noche, que se vio aumentada antes del descanso con el primer gol del curso de Henry después de seis meses de sequía. Bastante hacen los futbolistas de Manzano alejándose a diario de la absurda situación institucional que carcome a la entidad. Mientras en los despachos se sigue mercadeando con las acciones del club sin que nadie acierte a desconectar un tiovivo infernal, los futbolistas demuestran que, aunque no tengan ni las nóminas ni las primas al día, les sobra orgullo para dejar a sus gerifaltes en evidencia.
EMPATA A UNO EN EL REYNO DE NAVARRA
El Barça se desconecta
El Barça se deja empatar, en el minuto 93, por culpa de un error de Márquez
Los navarros de Camacho obtuvieron un justo premio a su incansable entrega
Actualizado domingo 01/11/2009 00:18 (CET)

FRANCISCO CABEZAS
Intolerable. El Barcelona dio por acabado el partido antes de tiempo y tiró al vertedero la victoria sin haberla acabado de masticar. En el minuto 93, Rafa Márquez, que está pidiendo a gritos con sus últimas actuaciones que alguien tache con tippex las bases de su inminente acuerdo de renovación, se dejó robar el balón de mala manera ante Camuñas. Coronó el desaguisado Piqué, que le rió las gracias a su compañero mexicano y se coló el balón en propia puerta. Una desconexión fatal de los azulgrana ante el combativo Osasuna, que permite a sus rivales ligueros recortar distancias en la tabla. [Narración: 1-1] [Álbum]
Pese a que el empate final llegó tras un error de concentración, el resultado premió con justicia la implacable constancia de los navarros hasta que el partido murió. Una lucha que tuvo en Carlos Aranda a su mejor portavoz.
Lleva el ariete demasiados años intentando trepar el muro que le aleje de la ignominia. Hasta la fecha, siempre que logró encaramarse a la pared, siempre que le echó un vistazo desde lo más alto a todo lo que podría depararle un futuro lejos de su vida de paria, acabó por enredarse en un alambre de espino. Al inicio de la temporada pasada, el malagueño ni siquiera tenía equipo y entrenaba con el Gavà, en Segunda División B. Los clubes no suelen confiar en los proscritos del fútbol. Osasuna le ha concedido esta temporada una nueva oportunidad para su particular redención y, por ahora, no la está desaprovechando.
El tapete del Reyno de Navarra mostró dos evidencias. La primera, que a Aranda le sobra calidad para ser titular en la gran mayoría de equipos de Primera –incluso se permitió una jugada de videoteca al irse de tacón ante tres rivales en el área azulgrana–. La segunda, que Chigrinski, su habitual marcador ayer, no está todavía preparado para atar a delanteros que le exijan mínimamente.
Chigrinski aún no es rentable
Por ahora, los 25 millones de euros pagados por el central ucraniano tan sólo tienen reflejo en las cuentas del club. Su rendimiento está muy lejos de ser el de un central de garantías. Sufre en los desplazamientos laterales debido a su extremada lentitud, acusa desajustes tácticos –Piqué se pasó el partido corrigiéndole la posición–y arriesga demasiado en las entradas cuando le desbordan. Tanto Aranda como Juanfran juguetearon a su antojo con el melenudo futbolista. Su calvario concluyó en el minuto 61, cuando Guardiola dio entrada a un Márquez que no mejoró en nada a Chigrinski.
Intentaba el técnico azulgrana reactivar un partido que se le atragantó a su equipo desde el inicio. La gran ocasión de Messi, a los 50 segundos de partido, fue un mero espejismo en un desierto de dunas imposibles de salvar. José AntonioCamacho, fiel a su fútbol combativo, tiró de manual y mandó a presionar a sus futbolistas a la línea de creación azulgrana. Tanto que, durante demasiados minutos, la única vía de escape del Barcelona pasaba por los desplazamientos en largo de Piqué hacia el corpachón de Ibrahimovic.
Como suele suceder en este tipo de encuentros, el bajón físico de Osasuna en la reanudación coincidió con la oportuna resurrección del Barcelona. El balón ya no pesaba tanto, los espacios en el eje se hicieron más que evidentes y las piezas azulgrana comenzaron a rodar con mucho más sentido. La cura la inició Ibrahimovic, que hubiera provocado la expulsión de Flaño –le robó el balón y fue cazado por el central cuando encaraba portería– si el colegiado hubiera estado más atinado. El segundo aviso sería mucho más contundente.
Apenas había intervenido Messi en el partido, aunque las pocas veces que agarró el cuero desestabilizó la retaguardia navarra. En el gol inaugural, logró atraer a dos hombres para que Puyol pudiera centrar desde la línea de fondo. El capitán por fin colocó el balón donde debía. A los pies de Keita, exultante en su oficio de finalizador. Aunque los alaridos de felicidad quedaron ahogados demasiado pronto. Osasuna es de los que penalizan los despistes
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