miércoles, 21 de octubre de 2009

EMPATE SIN GOLES EN MESTALLA
El Valencia no devora la 'empanada' del Barça
Actualizado domingo 18/10/2009 10:13 (CET)

FERNANDO LLAMAS
MADRID.- El Barcelona pierde velocidad en su carrera con un empate (0-0) en Valencia en la séptima jornada de Liga, la primera que no cuenta por victoria. Es natural, porque Mestalla presenta obstáculos de primera categoría, especialmente a azulgranas catalanes y blancos de Madrid, enemigos preferidos de la afición, que unida, se olvida de sus rencillas crónicas e impulsa con su griterío al equipo de sus desvelos. [Narración y estadísticas]
El Valencia tuvo contra las cuerdas al mejor de Europa y no lo tumbó. Seguramente por eso mismo: porque el grupo de Guardiola conserva el 'número uno' incluso cuando detecta averías en su sistema.
El valencianismo miraba al palco, donde además de Joaquín, Marchena y otras bajas de relumbrón, estaba David Villa. ¡Ay si se hubiera curado a tiempo! El partido estuvo para él y su olfato infalible al menos en 45 minutos deslumbrantes del Valencia, los iniciales.
Guardiola se guardó a Ibrahimovic con cálculo 'Champions' y no le funcionó Messi como centrodelantero. No por mala actitud o aptitud enflaquecida del argentino, sino por la desolación de un Barcelona superado por los acontecimientos, que en la noche valenciana aparecieron todos vestidos de blanco. Y no eran fantasmas. Tampoco se encontraron consigo mismos Pedro e Iniesta -titular-, damnificados por los sufrimientos de Xavi y Touré, desposeídos esta vez de su bastón de mando.
El comienzo del trabajo a todo campo conectó al Valencia con su grada y le ofreció ocasiones de gol -desde el primer minuto, con Pablo Hernández- mediante la presión, el robo y el balón a sus habilidosos de arriba: Banega en la salida, Silva, Pablo y Mata en la culminación.
No se contentó el Valencia con robar y salir. Continuó con una presión tan adelantada que le quitó el balón al Barcelona -el sueño de los mejores entrenadores, al que han renunciado por imposible tipos como Mourinho en San Siro-, lo jugó y alejó a César, su portero, a 60 metros de cualquier peligro.
Por falta de gol llora el Valencia una victoria que pareció escurrírsele entre las manos en la primera mitad de la partida y que el Barcelona persiguió tras el descanso, recompuestas sus maneras. Corrigió el Barça su déficit en el centro, permutó con acierto las posiciones de sus delanteros y transitó con mejor orden acaso también por la paulatina despresurización en la nave valenciana.
Las mejores jugadas no acabaron en goles y la tensión de tirios y troyanos en el ardiente Mestalla provocó discusiones, choques, patadas fuera de libreto y amagos de penalti, no decretados por el árbitro con acierto. Quedó al final que Valencia y Barcelona cantaron al fútbol de verdad y sin desafinar.
SEXTA JORNADA DE LIGA BARCELONA 1 - ALMERÍA 0
Pedro y (después) los apuros
Un golazo del canterano permite al Barcelona igualar su mejor arranque en Liga
Mal segundo tiempo de los azulgrana, frustrados por los marcajes individuales del rival
Actualizado domingo 04/10/2009 14:15 (CET)

MIGUEL A. HERGUEDAS
MADRID.- Corría el minuto 91 cuando subió el Almería a rematar un córner, más que nada porque podía sacar un punto del Camp Nou. Y un minuto después, Guilherme, ya de veras en la última, ni remató ni centró para alivio de Laporta. Así se cerró la sexta victoria consecutiva del Barcelona, la peor del curso liguero, apurada y con el único brillo de Pedro, última confirmación de la cantera azulgrana, un extremo que dejó un extraordinario remate a la escuadra, a la manera de un Van Basten culé. [Estadísticas: 1-0] [Álbum] [Vídeo-resumen]
Quedó mal sabor de boca en Barcelona por el segundo tiempo de su equipo, sin la profundidad ni las florituras acostumbradas, y se marchó la gente a casa encogiendo los hombros, sólo feliz por los tres puntos, preludio del difícil compromiso del Madrid en Sevilla. Sin embargo, por segunda vez en sólo cuatro días, pasó más afanes de los normales, esta vez ante el Almería de Hugo Sánchez, de marcajes individuales, de menos a más, al final cerquita del empate.
Ni siquiera Ibrahimovic, que cumplía 28 años, pudo marcar en Liga por sexta vez consecutiva. El Barcelona se dejó llevar tras el descanso, mala noticia para Guardiola, empeñado desde siempre en encontrar motivaciones para sus chicos. Messi pareció más pendiente de su viaje a Argentina y las subidas de Alves carecieron de instinto asesino. Hasta Xavi o Iniesta parecieron más pendientes del árbitro que del balón.
No les faltaron razones, porque antes del descanso Velasco Carballo se olvidó de señalar un claro penalti de Bernardello sobre Messi. Eran los mejores momentos locales, anticipo del golazo de Pedro, que se giró en el área como un '9' puro y puso el balón en el ángulo. En ese momento debió cerrar el triunfo el Barcelona, sobre todo con un doble remate al palo de Xavi y Pedro. No culminó el acoso y quizá por eso el estadio abroncó al árbitro, desacertado también en la elección de las tarjetas.
El descanso sentó de maravilla a los visitantes, que dejaron pasar los minutos sin hacer mucho ruido, a la espera de su oportunidad. Chico se encargaba de Xavi, Bernardello corría sin descanso y a Iniesta se le fundían las luces. Diego Alves apenas intervino, salvo para desactivar un derechazo de Ibrahimovic dirigido a la cepa del poste. Al Almería, que amagaba por la izquierda con Guilherme, sólo le faltaba velocidad y convicción.
El Camp Nou, habituado a saborear los triunfos por anticipado a la media hora, se debió conformar con un gol en el casillero y los mencionados sofocos del descuento. En la zona se desesperaba Hugo Sánchez, que en sus tiempos mozos quizá hubiera llevado a la red alguna de esas ocasiones que equivocaron sus muchachos.
QUINTA JORNADA DE LIGA /Al Barça no le hacen falta las musas
El equipo azulgrana supera a un duro Málaga (0-2) en una noche complicada
Ibrahimovic y Piqué firmaron los tantos del equipo de Guardiola
Actualizado domingo 27/09/2009 00:10 (CET)

ANTONIO SANCHIDRIÁN
Los tópicos existen por algo. Porque es verdad que la Liga se gana en campos como La Rosaleda, en noches como la de este sábado. Se llevó los tres puntos el Barcelona -que suma, como el Real Madrid, cinco victorias consecutivas- en una noche turbia. Las musas estaban en otra parte, quién sabe dónde, y el equipo local planteó un partido serio, duro, sin regalar nada. El Barcelona no se arrugó. En dos acciones, primero Ibrahimovic y después Piqué, el equipo de Pep Guardiola encontró la rendija para atrapar el botín y mantenerse colíder del campeonato. [Estadísticas]
Fue, en efecto, una noche sin inspiración para el Barça, que tuvo recursos para ser superior en el fútbol subterráneo, que poco o nada tiene que ver con el arte. El Málaga planteó un partido serio, presionó hasta la extenuación -hasta que las fuerzas y el ánimo cedieron- y pleiteó hasta que se quedó sin aliento. Y el Barcelona acudió a la cita adormilado, sorprendido en el inicio por el inteligente repliegue planteado por Juan Ramón López Muñiz. El Málaga plantó bien prietas las filas, maniató a Xavi, molestó la salida de balón de los centrales -a Chygrynskiy, sustituido en la segunda mitad por Piqué, aún se le espera- y ganó su derecho a salir al contragolpe.
El partido fue de una desesperante espesura hasta que aparecieron Messi y Xavi. Fueron ellos quienes despertaron a su equipo. Contaron con la ayuda de Zlatan Ibrahimovic, sustituto del lesionado -y desaparecido- Henry. El sueco, que apenas un minuto antes malgastaba un mano a mano con Munúa, agarró un pase genial de Messi y lo convirtió con un toque sutil en el primer tanto azulgrana. Gol en posición dudosa: el vídeo aclarará dudas. El tanto ponía cuesta abajo el partido para el Barcelona, que consiguió escapar de la tenaza local, y desanimó profundamente a los locales, que no levantaron ya la cabeza.
Un chispazo de Ibrahimovic y poco más fue lo que dejó la primera parte. Fue ya muy superior el Barcelona en la segunda. El Málaga, alicaído y fatigado, firmó un par de acciones bienintencionadas en la reanudación, pero el tanto de Piqué -el central remachó una falta servida por Xavi- demostró que no había nada que discutir.
Quedó la frustración de los locales, con un juego duro -Luque acabó expulsado, Welington mereció no terminar el partido- que sembró de minas el terreno para el Barça. Hubo destellos del mejor futbol de la casa, que llegaron a través de Xavi, de Pedro y de Messi.
El equipo de Guardiola, muy cómodo ya en la segunda mitad, buscó el tercero -especialmente Messi, hasta el minuto final- para acostarse como líder de Primera División, pero ya menos exigido por su oponente. Tuvo el argentino ese gol en sus botas al filo del pitido final, pero Munúa determinó que el Málaga no merecía mayor castigo. El liderato debará esperar
CUARTA JORNADA DE LIGA DOBLETE DE MESSI ANTE EL RACING (1-4)
Gran vals azulgrana
El equipo de Guardiola borda el fútbol para una victoria gestada en media hora
Sólo el esguince de Ibrahimovic enturbió la exhibición ante el desdichado Racing
Actualizado miércoles 23/09/2009 01:35 (CET)

MIGUEL A. HERGUEDAS
MADRID.- No había música en El Sardinero, pero 11 jugadores bailaron un gran vals azulgrana, rareza melómana para una pequeña joya del fútbol moderno (1-4). En media hora quedó en ruinas el desdichado Racing, empequeñecido hasta el ridículo por la magia y el toque del Barça, un equipo capaz de todo, que amenaza con convertir la Liga en un delicioso cuarteto de cuerda. El taconazo de Ibrahimovic para el gol de Piqué y al zurdazo de Messi en el segundo tiempo sólo fueron dos muestras de su afinado y glorioso fútbol de salón. [Narración y estadísticas]
En pleno debate sobre el estilo, tres días después de que Guardiola torciera el gesto por la actuación ante el Atlético, el Barcelona aclaró las dudas por si alguien se atrevía con las comparaciones con el Madrid. Si en el Camp Nou derrochó goles y le faltó fútbol, en Santander simplemente jugó como los ángeles, sin importarle la debilidad del rival ni lo abultado del marcador, como persiguiendo sus propios límites, a solas en su permanente búsqueda de la perfección.
En 26 minutos clarificó el triunfo, aunque a quién le importan los tres puntos cuando se puede paladear ese fútbol de dominio perpetuo y combinaciones precisas, con una presión que anula al contrario y acierto brutal en la delantera. El Racing, abrumado por lo que se le venía encima, no pudo salir de su campo en todo el primer tiempo. Sólo resistió un cuarto de hora hasta que Messi encontró por vez primera la cabeza de Ibrahimovic, que responde a gol por partido.
Un esguince y un pique
Nada más festejarlo, el sueco pudo doblar la ventaja, aunque su derechazo de clase se topó con la madera. Un suspiro más tarde, Xavi y Keita combinaron en la frontal, levantaron una pared de la nada y Messi definió con un zurdazo de ensueño. Resonaban los murmullos de admiración cuando Ibrahimovic sacó un taconazo con aroma de azahar para asistir a Piqué, que envió un pase a la red con la seguridad de un delantero centro.
Todos se frotaban los ojos ante el mejor Barcelona de un curso que sólo acaba de empezar. Hacía tiempo que no se veía tanta superioridad y la afición cántabra, humilde pero orgullosa, pedía a sus jugadores que hicieran algo, que dieran patadas, que presionaran más arriba, que se inventaran cualquier cosa para despertar de esa pesadilla. Pero el Racing, mareado, apenas podía dar un paso y sólo tras el descanso sacó algo de dignidad.
Es cierto que sobraba ese segundo tiempo, que sobraba el amago de esguince de tobillo de Ibrahimovic, que sobraba todo menos la obra de arte de Messi, con forma de diagonal y que dejó olor a pólvora en la escuadra de Toño. Seguía el balón embrujado por el Barcelona, que danzaba sin una gota de sudor. Munitis le ponía entrega y Serrano se partía la cara ante Alves con un pique que mantuvo al estadio en vilo. El bravo extremo encontró además el premio de un golazo con la zurda. El que le permitió al Racing el pobre consuelo de un empate parcial.
TERCERA JORNADA DE LIGA/VICTORIA AZULGRANA POR 5-2 EN EL CAMP NOU
El Barcelona goza con el Atlético
El equipo azulgrana se da un festín y hurga en la crisis de los rojiblancos
Abel facilitó la faena barcelonista con un plan suicida
Actualizado domingo 20/09/2009 02:14 (CET)

FRANCISCO CABEZAS
BARCELONA.- Ante el calvario que supone enfrentarse a este Barcelona, apenas hay dos opciones. O bien aceptas que eres inferior, parafraseas a Mourinho y cuelgas a los 11 hombres del travesaño, o bien haces un alarde de valentía mal entendida y permites que te dejen en cueros ante las risas de un rival superdotado. Abel Resino apostó por lo segundo y dejó a su equipo con las vergüenzas al aire ante el júbilo de un Barcelona en éxtasis y con Messi e Ibrahimovic embutidos en sus respectivos trajes de superhéroe. Un carnaval. [Estadísticas]
Porque el equipo de Guardiola es de los que disfruta cuando tiene al Atlético enfrente. No hay rival que le facilite tanto el trabajo, que deje tantos espacios en el centro del campo o que avance tanto su línea defensiva pese a enfrentarse a los mejores asistentes del campeonato. Si la temporada pasada cayeron cinco en el descanso, el casillero colchonero se quedó en cuatro. Menudo consuelo.
Motivos suficientes debe tener la hinchada rojiblanca para abonarse a la desesperación. Miguel Ángel Gil Marín y Enrique Cerezo, propietarios sospechosos de ser 'okupas' de camisa y corbata, han multiplicado el perfil psicótico de un Atlético que vive atado al diván. Tampoco deben ayudar mucho tipos como García Pitarch, con un olfato para los fichajes de lo más discutible, o incluso Abel, que no tuvo ningún reparo en llevar a sus hombres al matadero.
La sangre no tardó en correr. A los 55 segundos, Henry, recuperado ya de su infantil enfado por su sustitución ante el Inter, se sacaba un latigazo que se estrelló en el larguero. El pobre Roberto, guardameta que tan sólo había jugado un encuentro en Primera (y fue en 2005), quizá debió pasarse toda la noche rezando para esquivar el destino de porteros como Coupet o Pichu Cuéllar, marcados para siempre por actuaciones nefastas ante el Barcelona. Pero el destino le tenía reservada la misma jugarreta al chico de Fuenlabrada. Así que inmediatamente después del sobresalto provocado por Henry, tuvo que ver cómo Ibrahimovic inauguraba el marcador. Un minuto y 50 segundos para que el Camp Nou sacara los matasuegras y el confeti que debieron sobrarle del año pasado.
Aunque hay alguna diferencia importante con respecto a aquellas antiguas conquistas. Por el centro del ataque habita ahora un grandullón sueco, que por muy torpón que parezca tiene tendencia a sacarse jugadas de genio cuando nadie lo espera. Después de una excelente asistencia de Sergio Busquets, Ibrahimovic se coló con suma facilidad entre las líneas atléticas y, con un formidable toque con el exterior de la bota derecha, superó la salida de Roberto. Tres goles en tres partidos de Liga. Ahí es nada.
Ya había quedado claro en la jugada que los Perea, Pablo, Ujfalusi y Antonio López vivirían una noche de pesadilla. Expuestos ante el inexistente centro del campo rojiblanco –Assunçao estaba absolutamente solo en la contención–, aguardaban al bombardeo arrodillados y con las manos abiertas.
El segundo golpe llegó por la banda derecha. Xavi profundizó hacia Messi, éste superó a Simao en el extremo –¿dónde estaba Antonio López?– y, antes de marcar a placer, se permitió fintar con la cadera a un Roberto vencido.
El Barcelona se las prometía tan felices que animó al Atlético a levantarse, como en los viejos tiempos. Los rojiblancos amagaron con hacerlo, merced al desconcertante Maxwell o a un Chigrinski demasiado lento. Aunque los de Abel, que llevan cuatro partidos sin ganar, no estaban para muchas proezas. Ya lo dejó claro Dani Alves, con un tremendo gol de falta desde 30 metros, o la dupla Ibra-Messi, que bailó en el área atlética para que Keita coronara la exhibición con el cuarto tanto. Ni los chispazos de Agüero y Forlán ni una segunda parte más o menos digna –gracias a la resaca azulgrana en la reanudación– deben librar al Atlético del sonrojo. Ya se encargó Messi de recordárselo en el ocaso
SEGUNDA JORNADA DE LIGA TRIUNFO 0-2 DEL BARÇA EN GETAFE
Messi olvida Argentina
Anota un tanto y da una asistencia de gol a Ibrahimovic
El jugador argentino comenzó en el banquillo, al igual que Iniesta
Actualizado domingo 13/09/2009 01:26 (CET)

ELENA ISARDO
GETAFE (MADRID).- Cinco títulos acumula el Barcelona, un periplo plagado de éxitos desde que llegara Pep Guardiola al banquillo azulgrana, pero nunca se puede menospreciar a un rival dejando en el banquillo a jugadores de la calidad de Messi, Iniesta y Alves, la piedra triangular de un equipo al que ayer el Getafe le habló de tú a tú en el primer periodo, como había anunciado Míchel. Dos entrenadores para una idea de juego muy similar, aunque sólo el técnico azulón supo plasmar sus ideas sobre el césped en los primeros 45 minutos. [Narración y estadísticas]
Tuvo que recurrir Guardiola a un doble cambio (Messi e Iniesta) en el segundo periodo para que su equipo recuperara la personalidad y la identidad de la que hace gala, el buen gusto por el fútbol que finalmente se terminó reflejando en el marcador gracias a un gol del jugador argentino y una asistencia sobre Ibrahimovic, que el delantero sueco no desperdicio. Es un pecado dejar a Messi en el banquillo, pese a que venía de un largo vuelo desde Paraguay, un jugador que necesita ser feliz y olvidarse de las calamidades de su selección Sólidos en defensa y creativos en ataque, el Getafe se mostró competitivo y capaz de llevarse el partido, pero se encontró con los palos de la puerta defendida por Víctor Valdés. Hasta en dos ocasiones, en el primer periodo, chocaron los disparos de Soldado y Albín con la madera azulgrana.
Comenzó el Getafe a todo gas, poniendo en apuros a la defensa de un Barcelona que se mostraba muy lento y estático sin el balón en los pies. Con él, la cosa tampoco carburaba porque Pedro León ejercía toda la presión sobre Xavi, al que terminó por colapsar. Los robos en el centro del campo del conjunto azulón propiciaron las ocasiones más claras gracias a las triangulaciones de Albín, Soldado y Adrián, que demostró que merece la titularidad tras robar un balón e irse de tres jugadores. Albín tuvo la primera oportunidad, cuando mandó el balón al larguero aunque terminó botando fuera de la portería de Víctor Valdés. Después llegó el momento de Soldado, que la mandó al palo izquierdo de la portería del guardamente azulgrana.
Las tímidas ocasiones del Barcelona llegaron a través de las botas de Ibrahimovic, con dos intervenciones que no complicaron la vida a Ustari. Comenzó la segunda parte de forma idéntica a como se había desarrollado el primer periodo hasta que Guardiola decidió dar entrada a Messi e Iniesta. Fue entrar en el terreno de sendos jugadores y el Barcelona recuperó la alegría para marcar gracias a una asistencia del jugador argentino sobre Ibrahimovic, que sólo tuvo que empujar el balón con la puntera para batir a Ustari.
La salida de Messi, decisiva
Messi necesita a Guardiola, que sabe darle el cariño que necesita, y el Barcelona depende del jugador argentino, al que la albiceleste sólo le da disgustos. Necesitaba Messi olvidarse de la debacle de la selección de Maradona frente a Paraguay, que la ha dejado casi a un paso de quedarse fuera del Mundial de Sudáfrica del próximo año y ahora necesita aferrarse a la repesca.
Con Messi en el campo, el Barcelona comenzó a rodar y 'La Pulga', a fabricar. La entrada de Alves por Puyol, que se marchó lesionado con molestias lumbares, dio oxígeno al equipo azulgrana por la banda derecha, por donde llegó el segundo gol del Barcelona. Un centro del jugador brasileño sobre Ibrahimovic, fue atrapado por el delantero sueco para cedérselo a Messi, que remató de cabeza para superar a Ustari.
El Getafe se dejó la piel sobre el campo para intentar acortar las distancias. Una eternidad, con el jugador argentino sobre el césped. Poco pudo hacer el equipo de Míchel ante un Barcelona en el que Messi es el cerebro y el alma.
PRIMERA JORNADA DE LIGA BARCELONA-SPORTING
Ibrahimovic corona el mejor fútbol de Bojan
El campeón saca adelante su debut liguero con un partido gris ante un valiente Sporting
Mourinho se sentó en el palco del Camp Nou al lado del recién fichado Chygrynskiy
Actualizado viernes 18/09/2009 17:33 (CET)
Pincha en el enlace de abajo para ver el video
http://www.elmundo.es/elmundodeporte/especiales/2009/08/liga/videos/jornada_01/barcelona-sporting.html
FRANCISCO CABEZAS
BARCELONA.- Dice uno de esos mandamientos 'cruyffistas' que deberían ser esculpidos en los vetustos muros del Camp Nou que el mérito no es tanto alcanzar la gloria, sino mantenerse en ella. Con semejante reto mayúsculo afronta el Barcelona una temporada en la que, desde el principio, verá como se le exige repetir algo que quizá sea ya irrepetible. [Estadísticas: 3-0] [Álbum]
El inicio de curso liguero fue satisfactorio a medias. Comenzó con victoria ante un Sporting valiente y atractivo gracias a su buena traza con la estrategia y a la gran actuación de Bojan y Keita; pero se dejó por el camino el buen juego. Eso sí, comenzó a cerrar un capítulo de lo más pernicioso: el retraso en la adaptación del fichaje estrella, Zlatan Ibrahimovic, que ayer suavizó una actuación irregular con su primer gol como azulgrana.
No es que Guardiola estuviera demasiado preocupado por ello. De hecho, el esforzado entrenador ha reforzado aquella prédica en la que solía reclamar toda la presión para su figura –ya clamó que Ibrahimovic podía jugar mal las veces que quisiera–. El pastor, siempre por delante del rebaño. Es lo que ha demostrado el técnico este verano. Además de quitarse de encima a Eto’o, ha ejecutado una pequeña purga de medianías a cambio de Ibrahimovic, Maxwell –sustituido por un problema muscular– y Chygrynskiy, que pasó la noche rozándole la pantorrilla al técnico del Inter, José Mourinho, en el palco del Camp Nou.
El central ucraniano, que ha provocado más de una carcajada en la junta azulgrana, representa precisamente la metáfora de este Barcelona, confeccionado a imagen y semejanza de Guardiola. El técnico pide, el club ejecuta y Txiki asiente con la cabeza. Tal y como ocurría antes de la irrupción de los secretarios técnicos. Y si la cosa se torciera, Laporta ya se ha apresurado a clamar que simplemente se ha dedicado a darle la razón a su entrenador. Muy valiente.
A cabezazos
Por ahora, el sol sigue iluminando la causa azulgrana. Y no porque el juego del Barcelona fuera capaz de deslumbrar ayer a los ángeles –de hecho, su fútbol fue de lo más tedioso y reiterativo–; sino porque le bastó dibujar sobre el terreno de juego las tretas de pizarra que con tanto mimo preparan Guardiola y su mano derecha, Tito Vilanova.
En la primera parte, dos jugadas nacidas a balón parado le recordaron al Sporting que ante equipos como el azulgrana no es suficiente con esforzarse. Mantener el orden o sobrealimentar el centro del campo. Todo despiste se paga caro. Bojan, el más incisivo de los barcelonistas, y Keita, indispensable con la lesión de Iniesta, sentenciaron el encuentro mediante sendos cabezazos tras aprovechar los deficientes marcajes en las jugadas a balón parado de los asturianos.
Poco importaba ya que el Sporting hubiera maniatado durante buena parte del primer acto a los azulgrana, o que hubiera botado hasta cinco saques de esquina –los mismos que el Barcelona– en los primeros 45 minutos, córners que los azulgrana defendieron hasta con once hombres, algo totalmente inédito con Guardiola. Sin suerte en el remate –Diego Castro y Barral no estuvieron finos ante Valdés–, el equipo de Manolo Preciado tuvo que conformarse con ofrecer una notable imagen, sobre todo en el segundo tiempo.
Ibrahimovic es uno de esos jugadores a los que también les preocupa la imagen. Por ahora, en los cuatro partidos que lleva disputados con la camiseta azulgrana, el sueco ha buscado siempre la jugada más difícil, el toque más rocambolesco. Como si al futbolista sueco no le gustara lo asequible y aprovechara toda opción para intentar exhibir jugadas tan bellas como imposibles. Vive de la fantasía. Y de momento, pocos rastros hay de ella. Un estético recorte, un mediocentro que se quedó corto, un disparo demasiado flojo o un remate a manos de Juan Pablo fueron algunas de sus apariciones de mérito. Por eso, su tanto en el ocaso tras rematar en plancha un centro de Alves –Gregory tocó lo justo para anular el fuera de juego– fue tan liberador.
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