lunes, 23 de marzo de 2009

IMPONENTE 6-0 AL MÁLAGA CON UN JUEGO SIDERAL
Un Barça de otro mundo
Actualizado domingo 22/03/2009 22:06 (CET)

FERNANDO LLAMAS
MADRID.- El enemigo del Barcelona no juega al fútbol. Las lesiones que padeció el elenco de Guardiola durante el repaso militar al Málaga, equipo revelación de la Liga, enuncian el único riesgo que corre el mejor intérprete del fútbol europeo en los dos meses

trepidantes que quedan, con 17 partidos (quizá alguno menos) de la máxima trascendencia en el programa. [Narración: 6-0] [ÁLBUM] [GOLES 3D]

Andrés Iniesta y Touré Yaya esperan 15 días de baja, que no perturbarán a su club gracias al parón de la competición por las jornadas de las selecciones nacionales. Pero señalan la cara oscura, siempre al acecho, que puede ensuciar un camino aparentemente triunfal y transparente.
Dejando de lado los accidentes, en un estado beatífico tan significado, el Barça recuperó y aumentó las sensaciones milagrosas que emitió en la primera vuelta, justo a estas alturas, cuando descerrajó al Almería en media hora (5-0), crujió al Málaga en una encharcada Rosaleda (1-4) y acribilló al Valladolid (6-0) de nuevo en su estadio.
La actuación de la 'troupe' de Pep Guardiola -futbolistas rápidos, deseosos, laboriosos por encima del talento que rebosa en muchos de ellos- construyó un laberinto en el que se desorientó el Málaga y se perdería cualquier otro equipo de primera categoría. Sin gran tiempo de espera, llegaron los seis goles seis, hijos de cinco autores, nada menos.
El Málaga paseó por el Camp Nou su condición de equipo aseadito, pulcro en la posesión y blando en la contención. Con bajas significativas en su zaga, defendió en el desfiladero de su área y se precipitó al vacío tras 20 minutos de ahogada resistencia. Sin pelota su pulcritud fue nula. Al fondo, Luque o Salva, mustios en una maceta sin riego. La efigie impávida de Antonio Tapia, de viejo y erudito profesor, pregonaba el momento del desastre.
Xavi, quien también se quejó de dolores menos graves, tomó el mando. Intercambió posición con Eto'o y recibió en el área un pase del camerunés digno de un príncipe. Su pie izquierdo cerró la jugada y dio al Málaga el primer empujón. Poco tardaron en venir los tres siguientes: uno ideado y resuelto por Messi en estado puro y otros dos regalados por los pases de Xavi, uno a Henry y otro a Eto'o, que llevaba cuatro partidos de secano.
El camerunés, que marcó también el sexto del Barça -gentileza de Henry- en la segunda parte, se aproxima a un objetivo no delcarado de terminar como máximo goleador continental. El 'pichichi' nacional está a su alcance. Los 25 goles que lleva esta temporada le dan provisionalmente la 'Bota de Oro' europea. Algo a lo que no aspira Dani Alves, autor del quinto con un soberbio testarazo a un no menos fantástico centro de Iniesta. Lo que le importa al Barcelona y al barcelonismo es que el lateral brasileño ha recuperado el tono perdido en el bache general del periodo enero-febrero.
El Málaga se topó con Valdés en las dos mejores oportunidades para marcar, ambas cuando ya había encajado goleada. Hasta la hora de juego no encontró el balón, ni a Eliseu, ni a Luque, ni a Salva. Y con el partido en la desembocadura, la ira azulgrana ya se había travestido en una especie de concurso, a ver quién deleitaba con el gol más hermoso. Con media docena bastó.
Las señales son inequívocas. Al Barça le queda campo por recorrer, pero sólo un enemigo. Que no se encuentra abajo, en los peldaños inferiores de la clasificación. Por ahí, hasta este momento, sólo se ve el vacío.
JORNADA 27 0-2 CON DOS GOLES DE BOJAN
El Barcelona ni se inmuta
Notable partido del líder ante un timorato Almería, donde sólo brilló Diego Alves
Iniesta lideró el ataque azulgrana, que perdonó una goleada mayor en el tramo final
Actualizado domingo 15/03/2009 23:59 (CET)

MIGUEL A. HERGUEDAS
MADRID.- Sin despeinarse, con la autoridad de su fútbol, el Barcelona respondió al envite del Madrid como si nada importase, con una convincente victoria en Almería, basada en los goles de Bojan y en la clase de Iniesta. Se vio tanta superioridad que sobró la última media hora, un verdadero suplicio para el equipo de Hugo Sánchez, una marioneta en las zarpas del líder, que vuelve por sus fueros, por si la primera parte ante el Lyón le había pasado desapercibida a alguien. [Narración: 0-2] [GOLES 3D] [ÁLBUM]
Regresa por donde solía el Barça, dueño absoluto del balón, fresco de ideas y capaz de asumir sin problemas la suplencia de Eto'o y Henry. En Almería tuvo minutos de esplendor, bajo el mandato de Iniesta, que hace de la sencillez un arte y del regate un canto. Por izquierda o derecha, con esa naturalidad inocente propia de los cracks, el fútbol del manchego volvió a ser la locomotora del Barça. La insistencia de Alves y los fogonazos de Messi, hicieron el resto.
Y mucho peor le hubiera ido al Almería si sus palos no los hubiera defendido Diego Alves, autor de tres paradas soberbias en el primer tiempo. Un portero brasileño que más parece trianero, por su tendencia a la ciclotimia desde su llegada a la Liga. Llegó a desesperarse el Barcelona antes del descanso ante esas manos que aparecían por las esquinas y desafiaban el sentido común del fútbol. Primero Keita, con un remate que iba a romper la red, luego Piqué, con un cabezazo a bocajarro y por último un libre directo de Messi, al que reaccionó con extraño ademán.
Proponía el Barça y respondía ese gato, el mejor de un equipo que vivió resignado por sus carencias. Sólo pudo enganchar una llegada por sorpresa del vertiginoso Crusat, un tipo menudo, que tiró por elevación ante Valdés en la única ocasión almeriense. Peor le fue todavía al grandullón Negredo, el mejor cabeceador del campeonato, desasistido y sin opciones. Los buenos laterales de Hugo Sánchez tenían muchas preocupaciones atrás para permitirse alegrías y la mala noche de Kalu Uche permitió una noche tranquila a Valdés.
Escondiendo el balón, acercándose al éxtasis
Volvió de la caseta el Almería con alguna esperanza de resistir a cualquier precio. Le duró cinco minutos. Lo que tardó Iniesta en detectar a Messi, que caracoleó, se labró un hueco y chutó al palo. Las sobras quedaron para Bojan. El Almería, afectado por el revés, ya no se levantó.
De hecho, no encontró la pelota durante 10 minutos. Parecía que la escondía el Barça, pero en realidad estaba cerca del éxtasis. Decenas de toques de todos los colores en la jugada del segundo, con los mismos protagonistas, en orden idéntico, con afortunada definición del canterano.
Con la victoria en el casillero, el líder decidió descansar, aunque fuera con el balón en los pies, que eso no se negocia. Guardiola dio paso a Eto'o, pero ni siquiera las ganas del camerunés dieron algo de vida a un partido muerto. Ni se planteaba un amago de reacción local, torpe hasta en el balón parado, una de sus especialidades. El Barça volvió a ganar a domicilio tras dos tropiezos seguidos. Fue un aviso para navegantes, aunque todavía queda más de un esfuerzo hasta completar las 11 fechas. Ésas donde aaguarda lo mejor de la Liga.
ESPECTACULAR 4-3 ANTE EL BARÇA EN EL CALDERÓN
El despertar atlético estimula la Liga
El Barça desperdicia sus dos ventajas (0-2 y 2-3) en el marcador
Espectacular partido de la pareja Forlán y Agüero, autores de los cuatro goles
Los de Guardiola, con tan sólo 4 puntos de ventaja sobre el Real Madrid

Actualizado lunes 02/03/2009 00:40 (CET)

FERNANDO LLAMAS
MADRID.- Suena el despertador. Se levanta el Real Madrid, se despabila el Atlético. El Barcelona permanece dormido sobre un colchón cada vez más estrecho. Su crisis, una hemorragia de ocho puntos en tres jornadas, alimenta al enemigo blanco y nutre a sus fantasmas. Tras la mejor serie conocida en la Liga, a los azulgrana se les agolpan los miedos. [Narración: 4-3] [ÁLBUM] [GOLES 3D]
En el Calderón volvieron a sentirse las emociones extraordinarias de esa liturgia desbocada que acompaña los Atlético-Barcelona. Los fracasos rojiblancos en anteriores jornadas (derrotas en los dos últimos enfrentamientos ligueros del Manzanares, un deprimente empate en la Champions) no echaron atrás a una afición que llenó el aforo. Tampoco habían vaciado el depósito de vergüenza de los futbolistas rojiblancos. Las marejadas internas con el Kun Agüero incrementaron la participación y el apetito del delantero. El portentoso físico de Forlán se combinó con la técnica para completar una tarde de magia y goles.
El Barcelona vino apretado por la victoria del Madrid el sábado, por su derrota anterior ante el colista Espanyol y por las dudas que genera en estos momentos un juego que no es esa avalancha de imaginación y ciencia que desbordó durante la primera mitad de la temporada. Aún con todo, intentó marcar el rumbo del partido y aunque fracasó en líneas generales en el aspecto colectivo, acertó a ponerse con un franco 0-2 que auguraba otro duelo en los graderíos rojiblancos.
Forlán inicia el camino de la remontada
El primer gol de Henry y el siguiente de Messi contradijeron la lógica del trámite, más acorde con un empate o incluso con una ajustada ventaja del Atlético, al que le hurtaron por indebida señalización de un fuera de juego el gol de Heitinga a los tres minutos de partido. Nada más recibir el mazazo del gol de Messi -marca de la casa-, Forlán ponía la primera piedra de la remontada que esclarece la calidad de su golpeo de zurda tanto como agudiza la polémica que se cierne sobre Valdés, al que pilló desprevenido.
Abel, que pintó un planteamiento aparentemente idéntico al del horroroso partido contra el Oporto, dio un paso al frente con sus jugadores. La tensión defensiva que aportaron en las bandas Maxi y Simao dio otro aire al grupo. El Atlético no dejó de mostrar sus miedos en la zona defensiva, pero fue muy correcto en la presión en campo contrario y ahí encontró una cohesión que había desparecido hasta el punto de no recordar si alguna vez la tuvo. Gracias a eso, Xavi apenas tuvo oportunidades de acariciar la pelota y los delanteros del Atlético estuvieron en cambio permanentemente conectados a ella.
El Barcelona, con las bandas cortadas, encontró sus mejores momentos a la contra, la disciplina que mejor domina el Atlético. Así, el partido se convirtió en un intercambio de afecciones cardiacas. En cada amenaza de los de Guardiola nacía la venganza de los de Abel.
Así empezaron a sumarse sobresaltos, grandes paradas y enormes pifias ante porterías destapadas. Agüero empató segundos después de un fallo clamoroso de Eto'o, Henry volvió a crear desesperación en el alma rojiblanca al remachar el pase de la muerte que le cedió Gudjhonsen. Pero poco tardó Forlán en cobrarse con una ejecución decidida el penalti cometido claramente por Henry sobre Sinama, relevo de Maxi en el segundo tiempo. El francés terminó lesionado.
El 3-3 encendió aún más el trance futbolístico de una tarde memorable. La ruleta entre el acierto y el desconsuelo giró definitivamente contra el Barcelona. Eto'o enrevesó una jugada que con una sencilla aplicación habría alumbrado el 3-4 y pocos segundos después volvía a emerger con todo su peso el yerno de Diego Maradona. Kun progresó en pared con Maniche y cruzó de primeras ante la salida desquiciada de Valdés.
PRIMERA DIVISIÓN DERROTA AZULGRANA EN EL DERBI (1-2)
El Espanyol se rebela en el Camp Nou
Primer triunfo del Espanyol en el Camp Nou tras 27 años de sequía
Dos goles de Iván de la Peña derribaron a un Barça incapaz de reaccionar con diez
Actualizado sábado 21/02/2009 19:30 (CET)

FRANCISCO CABEZAS
BARCELONA.- Quizá el Espanyol le haya hecho caso a Fausto y haya decidido venderle el alma a Mefistófeles. Cuando uno mora en el infierno, cualquier treta es buena para recuperar el esplendor perdido. Todo vale cuando uno se juega la caída a las alcantatillas de Segunda. El caso es que los blanquiazules, en una curiosa pirueta del destino y tras 27 años de lamentos, asaltaron el Camp Nou y dejaron al Barcelona desnudo ante sus demonios. El Real Madrid ya le avista a siete puntos, y los de Guardiola, en ese momento de la temporada en el que pesa demasiado la psicología, caminan hacia atrás. [Narración y estadísticas]
No esperaban los azulgrana que platillos, guitarras y pitos tronaron en un Camp Nou que acogió el Sábado de Carnaval al ritmo de burlona chirigota. Ya sabía el Barcelona que las opciones del desahuciado Espanyol pasaban por montar una mascarada que despersonalizara al rival. Lo que quizá no esperaban los blanquiazules es que el colegiado del encuentro, Delgado Ferreiro, estaría dispuesto a agarrar el güiro para sumarse con ímpetu a esa comparsa en la que deparó el derbi barcelonés.
Calificar la primera parte del encuentro de espectáculo deportivo sería poco menos que una broma de mal gusto. Como ya sucediera en el último partido de Copa del Rey, Mauricio Pochettino, con su higiénico 4-1-4-1, logró que el Barcelona exhibiera su porte más grotesco. Cerrado el centro del campo merced en buena medida al titánico trabajo de Moisés en el pivote defensivo, el equipo de Guardiola comenzó a vagabundear sobre arenas movedizas. Incomprensiblemente, sin ánimo de jugar por las bandas, los azulgrana se obcecaron en profundizar demasiado rápido y por el centro. Como los principiantes. Y así les fue.
La clarísima ocasión errada por Henry cuando aún no se había cumplido el primer cuarto de hora –remató alto con la testa un preciso centro de Messi– apenas fue un espejismo provocado por la sed y la desesperación. Por si fuera poco, el colegiado se encargó de arrebatarle a los azulgrana la cantimplora. Una dura entrada de Keita sobre Moisés, que debería haber quedado resuelta con una amarilla, mutó en roja ante la indignación de un Camp Nou que minutos antes ya protestó con saña que Delgado Ferreiro errara –y rectificara después– al amonestar a Sergio Busquets por bramar desde el banquillo. La tarjeta al final se la llevó un miembro del cuerpo técnico azulgrana.
Sin fútbol, con un expulsado y otros dos lesionados –Abidal y Ángel se cayeron del partido tras sendas acciones fortuitas–, todas las aristas parecían converger en un desenlace fatal para el Barcelona.
La doctrina alborotadora de Pochettino
Por primera vez esta temporada, la plantilla banquiazul no fue ese cartón arrugado bajo el que han pernoctado ya tres técnicos y un director deportivo. Bajo el influjo de la doctrina alborotadora de Pochettino, los jugadores del Espanyol dieron el decisivo paso adelante. Algo que quizá hubiera sido imposible sin la presencia de Iván de la Peña, futbolista que a duras penas pasa de la decena de partidos por temporada, pero más que capacitado para deshacer entuertos gracias a su fútbol prodigioso.
Quién iba a decir que el primer tanto del cántabro en el presente campeonato llegaría después de golpear con su reluciente cabeza un gran centro de Nené, quien instantes antes había dejado embobado a Piqué con histriónico baile de botas.
Tan espeso como desquiciado, el Barcelona tocó fondo después de un clamoroso error de Valdés, que De la Peña aprovechó con un soberbio toque con el interior para colocar el 0-2 en el marcador. Por entonces, el Camp Nou ya había perdido la paciencia y no vaciló a la hora de silbar a un portero que sigue liderando con holgura el trofeo Zamora.
Pocas opciones le quedaban ya a Guardiola para levantar a los suyos. Si acaso, colocar a Sergio Busquets de ariete como ya había hecho en sus tiempos con el filial azulgrana, y sacar del campo a un Eto’o que se fue del terreno de juego renegando, como en los viejos tiempos. En su lugar entró Gudjohnsen, que lejos de mejorar al camerunés marró dos claras ocasiones que hubieran concedido a los azulgrana el empate. Con un fútbol discontinuo y ramplón, de poco sirvió que Touré recortara distancias. Nada iba a fastidiar a Tamudo, que entró en el ocaso para besar su escudo ante un Camp Nou ya depresivo
23ª JORNADA DE LIGA 2-2 EN EL CAMPO DEL BETIS
Eto'o se niega a perder

Actualizado domingo 15/02/2009 09:51 (CET)

FERNANDO LLAMAS
MADRID.- Eto'o agotó la excepcional resistencia del portero Ricardo y evitó la primera derrota del Barcelona en 22 partidos de Liga. Ese récord sigue vigente, aunque el empate haya roto la racha de 10 partidos seguidos con victoria y la de nueve desplazamientos continuados de a tres puntos cada uno. El Betis, que se puso 2-0, terminó agarrándose a un empate (2-2) que fomenta la autoestima que ya se había ganado con su victoria en el derbi contra el Sevilla. [Narración 2-2] [GOLES 3D] [ÁLBUM]
El Barcelona aterrizó en Sevilla a mediodía. Almorzó y descansó en un hotel, traspasó el Ruiz de Lopera a las 18.30 y cuando Iturralde González sopló el silbato a las 20.00 y el Betis sacó de centro, sobre el campo no estaban ni Messi, ni Henry, ni Touré Yaya, ni Márquez. Pep Guardiola dio el cambiazo: situó en un terreno más estrecho de lo habitual a Hleb, Iniesta, Keita y Martín Cáceres.
En menos de media hora de desconcierto defensivo, el intocable líder recibió dos golpetazos que pusieron a prueba, una vez más su capacidad de reacción.
El Betis paralizó los terminales del Barcelona, salvo a Iniesta, que fue creciéndose hasta convertirse en el único peligro cierto y constante de su equipo durante todo el primer tiempo. En el perfil ofensivo, Chaparro exprimió un rendimiento cercano al 100% en un saque de esquina lanzado por Emana y cabeceado a la perfección por Melli (17') y en un centro de Sergio García que encontró en soledad deseada a Mark González (24'), con tiempo para controlar el balón con el pecho y soltar un latigazo con la izquierda digno de las mejores zurdas del momento.
El Barcelona se tambaleaba y no descubría un resquicio que le devolviera estabilidad. Sólo Iniesta, con sus incursiones, sus recortes y sus paredes. Y del manchego llegó el auxilio en la última jugada del primer tiempo. Le tocó Juande dentro del área y el árbitro Iturralde señaló el penalti que, visto una y mil veces repetido, parece al fin una pena digna de ser ejecutada desde los 11 metros.
El principio del fin del Betis fue el primer gol de Eto'o, que no pudo transformar el penalti 'en directo', pero recogió el rechace de Ricardo y estableció el primer escalón para mantener la imbatibilidad.
Con la hora de juego ya cumplida, Guardiola dio orden de partida para Messi y Henry. Demasiado tarde y demasiado evidente que el Barcelona necesita de los mejores para mantener su velocidad de crucero. No fue la 'Pulga' quien equilibró la pelea, sin el león camerunés, en una acción felina y feroz. Una obra de orfebre que además supuso su gol 100 con el Barcelona.
En mitad del dominio abrumador del Barcelona, en el que las luces enfocaron a Ricardo, Víctor Valdés salvó dos mano a mano imposibles, uno a Emana y otro a Oliveira, que se quedó sin marcar a una de sus víctimas favoritas. El Betis terminaba así un discurso sólido que hubiera valido tres puntos ante cualquier rival, pero que se quedó en uno que no deja de ser valorado por la afición de Heliópolis.
Eto'o, que sale a gol por partido (23 en idéntico número de jornadas), conjuró los males iniciales de un Barcelona que, sabedor de la ventaja que posee, no quiere dejarse jirones en la Liga. Cuando le ha faltado fútbol, como en varios tramos de este partido, ha resurgido con el orgullo.
22ª JORNADA DE LIGA BARCELONA 3 - SPORTING 1
Alves conduce la apisonadora
El lateral brasileño lidera el sencillo triunfo de un líder que siempre quiere más
El Sporting, con Quini en el banco, nunca soñó con sacar algo positivo del Camp Nou
Actualizado lunes 09/02/2009 09:18 (CET)

MIGUEL A. HERGUEDAS
MADRID.- En mitad de esa orgía de fútbol y goles con que disfruta cada jornada, el Camp Nou se distrae con un concurso de coros. Cada semana lo tiene más difícil para señalar a su favorito. Esta vez, ante el humilde Sporting, el elegido fue Alves, autor de un golazo y de ese tipo de partidos que sólo un tipo con ese espíritu puede completar de principio a fin. Los asturianos tienen el raro privilegio de ser el primer equipo que ha perdido en Liga dos veces con el Barcelona. Pronto llegarán más, no lo duden. [NARRACIÓN Y ESTADÍSTICAS] [GOLES EN 3D]
La Liga terminó no se sabe cuándo, quizá antes de que al Madrid le diera por ganar siete partidos seguidos. Y cada domingo parece más sentenciada, porque el Barça sigue con el pedal a fondo. Suma 18 victorias en los últimos 19 partidos, una vuelta casi perfecta, con el leve lunar del empate ante el Racing. El Sporting no pudo hacer nada para empañar esta racha, sólo dejarse el aliento para evitar una goleada mayor.
El problema es que a Eto'o, Messi, Alves les gusta demasiado esto como para tomarse un día de libranza. Resuelto el partido a la media hora, otros habrían bajado los brazos. Guardiola, siempre enérgico en el banquillo, no lo permitió. El líder siguió apretando, moviendo el balón de forma prodigiosa. Así se despejan las dudas del pasado domingo en El Sardinero. Bien que lo maldijeron Preciado desde la grada y Quini en el banquillo.
Dos goles más para Eto'o
Los asturianos no pudieron dar tres pases seguidos en campo rival, no les dejó la presión del Barça, que dominó de cabo a rabo. Además del ubicuo Alves, destacaron Eto'o a la bayoneta y Busquets con la escoba. El camerunés anotó los dos primeros y marcha camino de un pichichi que se antoja histórico. Primero remachó un gran contraataque nacido en un saque de esquina adverso. Luego cruzó a la red tras aprovechar las las facilidades de la peor defensa del campeonato.
Dos aciertos entre la maraña de ocasiones azulgrana del primer tiempo. La pulcritud de su juego nacía en Xavi y se trasladaba a los flancos gracias a Henry y Messi. El Sporting, una modesta muestra de cordura en el desenfreno de nuestra Liga, intentaba firmar una tregua a cualquier precio. Ni siquiera Diego Castro y Carmelo, sus mejores efectivos, pudieron disfrutar de ese campo. Cuando tapaban una vía de agua, el Barça se las ingeniaba para abrir otra.
Por si alguien lo dudaba, el descanso sólo duró 15 minutos. Se volvió la hierba y el balón seguía en poder de los mismos de siempre. Y entre ellos había uno con glotonería de juvenil. Se llamaba Alves, puro frenesí en el lateral derecho. Un mal despeje, una pared con Messi y subió el tercero con un remate de delantero centro. Al Sporting sólo le quedó el gol del honor de Kike Mateo.
Resuelto el fútbol, llegó el turno de la grada, que recordó a sus ídolos y tarareó himnos y canciones. Alves saludaba con los brazos, encantado con el ritual. Puyol e Iniesta también se llevaron lo suyo tras darles descanso Guardiola. Y por encima de todos Messi, que no marcó de pura casualidad. El Barça es una fiesta que no termina nunca.
21ª JORNADA RACING 1 - BARCELONA 2
A Messi le basta con media hora
El Barcelona más indolente sufrió muchos minutos y se vio abajo con el gol de Zigic
La entrada del gran Messi derrumbó la resistencia del Racing, donde destacó Jonathan

Actualizado lunes 02/02/2009 11:29 (CET)

MIGUEL A. HERGUEDAS
MADRID.- Es tan bueno que ya resulta grosero dudar de quién es el mejor. En Santander entró con 1-0 y la peor imagen del líder en los últimos meses. Dos goles después, con los que el Barcelona llega a 5.000 en la historia de la Liga, decidió otra victoria (1-2), con esa autoridad que gana en el campo y pierde en los salones de premios. Guardiola puede estar tranquilo porque con un ratito vale, al menos en España, donde reina un chico de Rosario llamado Leo Messi. [Narración] [Goles 3-D] [Álbum]
Hubo un tiempo, hace 12 años, en que Ronaldo hacía lo mismo con esa camiseta azulgrana. Nadie desde entonces ha ganado por sí mismo partidos en la Liga. Ahora ha tomado el relevo La Pulga, que ya no necesita ni regatear porque su sola presencia provoca el pánico generalizado. Sale a estirar a la banda y ya tiene vencidos a los rivales. Así le pasó al ordenado Racing, que cayó como un castillo de naipes cuando asomó su flequillo 'brit'.
Porque sin Leo el Barcelona no habría ganado en Santander. Su autocomplacencia fue noticia, su toque, desvaído, y su apetito, inusualmente escaso. Dejó pasar el primer tiempo con más pena que gloria, con Piqué y Márquez pasándose el balón a tres metros de su portería. Ambos, cosas del fútbol, terminarían expulsados tras una tarde nefasta.
Los centrales evidenciaron la relajación de un líder al que le sobran los puntos. Es humana una puntual falta de ambición. El fútbol vertical, la velocidad en la combinación y las subidas de Alves pertenecieron al pasado durante más de una hora.
Mismo panorama que en Pamplona
El Racing vivía encantando con su suerte. Presionaba arriba y no sufría atrás. Sin demasiadas alegrías en ataque, mantenía la posición y esperaba una oportunidad en el balón parado, donde Munitis pone la munición y hacia la cabeza de Zigic. Además, se apoyó en la velocidad de Jonathan Pereira, que llevó a mal traer a Márquez. Se durmió el mexicano en el minuto 10 y el zurdo del Racing encontró la madera.
El aviso no espoleó al Barcelona, previsible y lento, atascado Iniesta y sin salida por la derecha. Sólo Henry, participativo por el otro lado, llevaba el susto a Toño. Al poco de arrancar, sirvió un balón de gol que neutralizó Navas y en la última llegada del primer tiempo, esta vez en la derecha, se estrelló ante la colocación de Varela cuando Iniesta aguardaba para embocar.
No ordenó las ideas el Barcelona en la caseta y siguió con su lento peregrinar. Llegaron los nervios a Busquets y Alves, pero el fútbol no asomaba. El enésimo sprint de Jonathan, fue frenado en penalti por Márquez y Zigic dejó a Guardiola con la misma cara que hace un mes en Pamplona. Se veía perdido el Barça hasta que apareció Messi, como en aquella fría noche de niebla en el Reyno de Navarra.
Se puso en la derecha, trazó una diagonal que llenó de espanto a Marcano y los centrales. La opción cambió de banda, centró Henry, peinó Xavi al larguero y Leo aprovechó el rechace. El empate metió en la pomada a Iniesta y acobardó al Racing, que no veía modo de parar el reloj. En cada carga se intuía el segundo, pero el honor del gol 5.000 recayó en el '10'. Ganó un balón por alto y cruzó con la derecha. Las dos suertes que peor domina el mejor futbolista del planeta.
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